Un día para abril y ya siento su sabor.
Y escuchad, porque ayer fui al teatro, ese lugar de resonancia. Y comprendí que ante la desesperación del mundo está la esperanza. Que hay seres amables hasta en las costuras más recónditas del universo. Y que frente a los que se dedican a la destrucción. Estamos nosotros, tú y yo, pequeños como un grano de mostaza, pero con la fuerza de una grúa, de un pequeño remolcador en el mar, capaces de mover camiones y barcos, un millón de veces más grandes que ellos. Porque si estamos convencidos del poder de la luz de nuestro corazón que ronronea. Cuidaremos de los seres humanos en nuestro pequeño mundo, sólo con acercarnos a ellos.
©ManuelAcostaMás
2 respuestas
Oscar Terol, grande
Me encanta