Mi abuelo, que hoy 30 de marzo cumpliría, de no haber muerto, la friolera de 127 años, era ordenanza del banco Hispano-Americano, y siempre iba de traje. Impecable. Y los había que torcían el gesto al verle, porque con su planta de soldado abanderado, parecía el director.
Luego estaban los que le conocían y sabían que su traje señalaba a un caballero. Porque sería el ordenanza, pero su espíritu era de tenor de ópera. Y dile que se ponga una bata. Pues era tal su alma que, con una mirada, acallaba bocas y con una respuesta te fusilaba. Porque otra cosa no, pero dentro de él latía un guerrero. Y llevaré traje, y me lo cambiaré por este otro, cuando sea domingo, para ir a misa y agradecer a Dios, que nací más que directivo, lobo. Y un señor del bosque es un emblema y hay que respetarlo. Aunque sea ordenanza, y no juegue al golf, ni puñetera falta que le hacía.
Y así os lo he contado
©ManuelAcostaMás