«Truhan, ten cuidado»
Empieza a registrar su basura, le dijo el jefe a su subalterno. Con mono de trabajo no hay problema le contestó el buen obrero. Y metió la mano hasta el codo. Y palpando esto y aquello, entre cosas blandas y duras, creyó tocar lo que su jefe quería que encontrarán, un diamante del tamaño de un huevo. Y siguió hurgando sacudiendo la cabeza. Aquí no hay nada, jefe. Pues ciérrala y a por otra, que apesta. Y después de haber revisado cien de aquellas bolsas. El jefe no tuvo más remedio que claudicar y pensar que aquel diamante se había perdido para siempre. El día después descubrieron el cadáver del operario. Y es que Alexandrei era un jefe de la mafia desconfiado. Y mandó vigilar a todos sus trabajadores y pilló al buen obrero y lo mató. Para escarmiento. Porque unos yacen porque se mueren, y otros porque los matan.
©ManuelAcostaMás
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Me encanta